La hora de buscar mejores soluciones para la basura con participación ciudadana, justicia y sustentabilidad ambiental

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Comunicado de Vecinos Autoconvocados “Santa María sin Basura”

Ayer a última hora nos enteramos por la prensa que desde el 1ro de agosto más de 20 localidades de la zona metropolitana no podrán arrojar más sus residuos en el megabasural de Piedras Blancas. Esto despertó la desesperación de algunos intendentes que comenzaron a presionar a la justicia que viene investigando el proceso de autorización del proyecto de Cormecor, porque dicen no tener un “Plan B”. La cautelar del TSJ  que impide comenzar las obras en el predio ubicado entre las rutas 5 y 36 está vigente desde hace cinco meses y en los últimos días una jueza de Alta Gracia sumó una nueva cautelar, porque evaluó que existe grave peligro de contaminación ambiental. La judicialización de este proyecto lleva años y hay al menos 6 causas iniciadas contra Cormecor. ¿Por qué no hubo ninguna previsión por parte de estos municipios?
En este marco queremos contarles que hace seis meses los habitantes de Villa Parque Santa Ana nos fuimos a dormir con la alarmante noticia que decía: “Clausuraron el basural de Santa Ana”. Técnicamente el día después ya no  teníamos dónde tirar nuestra basura. Esa misma noche de insomnio muchos vecinos plantearon en nuestras redes sociales que esta era la oportunidad de comenzar a implementar políticas de “basura cero” tendientes a una reducción drástica de los residuos destinados a disposición final, proyecto que venía siendo estudiado en comisiones por los vecinos autoconvocados “Santa María sin Basura”. Al día siguiente, conseguimos que el intendente de nuestro pueblo nos recibiera para proponerle un Plan de Tratamiento domiciliario de basura para toda la comunidad. Recibimos el apoyo del biólogo Ricardo Suárez, quien nos asesoró y brindó los contactos clave. En diciembre de 2016, sólo 15 días después, con el apoyo de la municipalidad conseguimos los contenedores para colocar materiales reciclables. Los propios vecinos de cada barrio los pintaron en una tarde de mates y charlas. El 4 de enero se inauguraron los contenedores en tres plazas de distintas zonas de Santa Ana y desde entonces todas las semanas se recolectan grandes volúmenes de cartón, papel, plásticos y vidrios que retira un recuperador matriculado. Este mes sumamos tetrabriks y metales. Se vienen realizando talleres de compostaje domiciliario, de reducción de la basura en la cocina, consejos de reducción en la compra… Si bien el basural de Santa Ana fue rehabilitado inmediatamente, los vecinos continuamos trabajando para reducir nuestra basura y buscamos asesoramiento para lograr una mayor reducción de residuos y una solución a mediano plazo para un adecuado tratamiento de nuestro basural.
Ayer mismo comunicamos la acción de docentes y alumnos del Ipet 334 de Santa Ana que salieron casa por casa a recolectar materiales no-biodegradables ni reciclables para construir ladrillos ecológicos con los cuales piensan hacer bancos y cestos para su escuela. Toda la comunidad con sus instituciones está construyendo compromisos con este propósito de protección del medio ambiente. Y este no es sólo un proyecto sino una realidad vivida.
¿Cómo es posible que un intendente de una ciudad como Alta Gracia afirme que no tiene “Plan B”? ¿No sabe qué hacer en 80 días para resolver el problema de la disposición final de su basura? Hace muchos años que deberían haber generado políticas, conciencia y recursos estatales para un verdadero tratamiento integral y sustentable de sus RSU. El proyecto de Cormecor no tiene propuesta en relación al tratamiento de la basura en origen: no se propone reducir la basura que generamos, no pone el foco en la recuperación de materiales reciclables, ni involucra a la ciudadanía. Principalmente propone acumular en un solo lugar la basura indiferenciada de todos los municipios de la zona Matropolitana. El negocio de Cormecor está en transportar y enterrar toneladas de basura, no en reducirla en origen. Y para ello enajenaría por 30 años parte de la coparticipación de los municipios.
Las plantas de Cormecor –en el mejor de los casos- sólo tratarían 300 toneladas de basura domiciliaria sobre más de 2500 toneladas diarias que producirían todas esas localidades en porcentajes crecientes por al menos 30 años.  Las fosas proyectadas para enterramiento por Cormecor –que serían 2 y hasta 3- tendrían dimensiones temerarias: cada fosa mediría 10 cuadras de largo por 7 cuadras de ancho, con 25 mts. de profundidad y una elevación de 20 mts de altura desde la superficie. Una superficie cúbica que supera la dimensión de Santa Ana en la actualidad y estaría ubicada a 960 mts. de su ejido, a menos de 1700 mts. de familias establecidas actualmente. Eso es un MEGABASURAL. Un megabasural que quieren instalar en un predio con aguda pendiente y surcado por voluminosas escorrentías. Sobre los causes de varios ríos secos que desaguan en el canal de Los Molinos-Córdoba que abastece al 30% de la población capitalina.
Claramente debemos generar mejores alternativas para el tratamiento de la basura urbana.
Como principio general debería sostenerse que las Plantas de tratamiento de basura no puedan recibir más de lo que pueden procesar. Si trabajamos en origen –desde cada una de nuestras casas- lograremos fortalecer el aporte de materiales reciclables a los Centros Verdes a cargo de cooperativas de recuperadores, lo que genera un circuito de economía social y mayores beneficios ambientales. Además, los materiales diferenciados en origen llegan en mejores condiciones para ser tratados, que si se transportan de manera indiferenciada en una mole de desperdicios de todo tipo como llegaría a las Plantas de Cormecor.
Otro principio innegociable debería ser: no tirarle la basura a otros y que los espacios destinados a disposición final, además de ser controlados y reducidos al máximo, estén lo suficientemente alejados de las personas.
Hace meses elevamos la consigna: Que cada persona y cada municipio se haga responsable de su basura.
Creemos que en esta empresa, una verdadera participación ciudadana es indispensable. No se trata de un problema sólo del Estado, no se trata sólo de especialistas. Se trata de que ciudadanos comunes, profesionales, instituciones de la sociedad civil y Estado asuman como propio el problema de su basura y se pongan a trabajar en serio. Pero es el Estado el que debe garantizar ese proceso ofreciendo espacios, información, educación, presupuesto, recursos, legislaciones, servicios.
Hoy se abre una nueva oportunidad para resolver de una manera justa y eficiente el problema de la basura urbana de la zona metropolitana. Muchas localidades del interior provincial vienen avanzando de manera autónoma en ese sentido. De ninguna manera el intendente y director de Cormecor Facundo Torres puede afirmar que la salida a este problema es la generación de nuevos basurales a cielo abierto. El aprendizaje de la fallida experiencia de Cormecor debería llamar la atención sobre el desacierto que significa no abrir a la verdadera participación ciudadana los proyectos de esta envergadura, solicitar y comprar Informes de Impacto Ambiental truchos, dibujados a medida del cliente, que no se sostienen ante ningún peritaje. Si la justicia ha dictaminado dos cautelares en contra de Cormecor es porque sobran los motivos.
La justicia está haciendo su trabajo. Se equivoca el intendente de Alta Gracia al afirmar que el único agente que debe autorizar el proyecto es el Secretario de Ambiente de la provincia. La justicia está para controlar y determinó en diciembre pasado que la Resolución 510 que los funcionarios de Cormecor sostuvieron como “licencia ambiental” no lo era. Es decir que avanzaron con licitaciones sin tener Licencia Ambiental. Hay muchos puntos incumplidos, entre ellos la remediación del exmegabasural de Potrero del Estado. Todos conocemos las formas corruptas de la política, las autorizaciones a los amigos. El bien común, la sustentabilidad ambiental nada le importa al secretario de ambiente. ¿Acaso declaró la emergencia ambiental de la zona sur metropolitana tras el desastre ambiental de Taym? ¿Acaso tomaron alguna medida para mitigar el daño manifiesto en la zona? ¿Qué hizo la Comunidad Regional Santa María ante esta catástrofe ambiental en nuestro departamento? ¿Qué hicieron los legisladores Vagni y Saieg que nos representan? Votaron en contra de los pedidos de la emergencia ambiental y de la conformación de equipos interdisciplinarios que incorporaran a referentes de las organizaciones ciudadanas de la zona para investigar qué pasó en Taym, presentadas en la Legislatura el último mes.
Está claro que los derechos ambientales de los ciudadanos no están entre las prioridades de estos funcionarios que dicen representarnos.
Desde Santa Ana exhortamos a todos los ciudadanos, instituciones de la sociedad civil, asambleas, grupos, organismos públicos a involucrarse en la construcción de las soluciones. Porque la basura tiene productores: cada uno de nosotros. Son los Estados los responsables de brindar los medios para las soluciones. Y las mejores soluciones surgirán de un verdadero proceso participativo, no de audiencias públicas realizadas a quilómetros de distancia de los afectados, entre gallos y medianoche y abucheando a las voces disidentes. El “prolijo” proceso que los funcionarios de Cormecor dicen haber cumplido, fue un simulacro lleno de groseras manipulaciones. La fallida experiencia de Cormecor debería servir de aprendizaje para no repetir esos errores y ejercitar, de una vez por todas, una política participativa real y seria para ser ciudades ejemplo del tratamiento sustentable de RSU.
Hoy más que nunca es un momento de oportunidad para que cada persona y cada municipio se haga responsable de su basura y dejen de producir megabasurales y zonas de sacrificio.
Villa Parque Santa Ana, 11 de mayo de 2017.
Vecinos Autoconvocados “Santa María sin Basura”

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