Cómplices impunes y demonios de regreso

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Por Alexis Oliva

Después de una década de dilaciones, mañana comienza el juicio contra los funcionarios judiciales acusados de colaborar con el terrorismo de Estado. El contexto político nacional no es favorable al avance de la justicia sobre los cómplices y aliados civiles de la dictadura.

La causa de los magistrados es en Córdoba el único proceso judicial vinculado al plano civil de la dictadura con chances de llegar a juicio oral y público. A pesar de que las megacausas por los fusilamientos de la UP1 (“Videla”) y La Perla-La Ribera-D2 aportaron revelaciones concretas y abundantes de la complicidad eclesial, empresarial, judicial, política y mediática con el terrorismo de Estado. A instancias de los fiscales y querellas, los respectivos jueces enviaron las evidencias a la fiscalía de instrucción para profundizar su investigación, sin que haya grandes novedades.
El juicio oral de la UP1 en 2010 fue un territorio en disputa entre dos visiones antagónicas sobre lo ocurrido en aquellos años: las defensas y algunos medios hegemónicos quisieron usufructuar las historias de militancia revolucionaria de las víctimas para instalar la teoría de los “dos demonios”, mientras que los sobrevivientes, testigos y querellantes, incluso fiscales y jueces, fueron imponiendo con testimonios y documentos el concepto de dictadura “cívico-militar”.

Esa caracterización se fortaleció durante el juicio La Perla – La Ribera – D2, con numerosa información sobre la complicidad de poderes fácticos civiles, como las empresas Renault, Fiat, Perkins y Frigorífico Mediterráneo, y funcionarios públicos, autoridades eclesiales y miembros del Poder Judicial cuya actitud fue funcional a la impunidad.
Estos grandes juicios dejaron una sensación paradojal. Aunque Luciano Benjamín Menéndez sea el arquetipo del represor castrense, frente a las complicidades del Poder Judicial, la Iglesia Católica y las grandes empresas, sumadas a la gravitación de la Fundación Mediterránea como usina proveedora de funcionarios e ideas para el plan económico de Jorge Rafael Videla y José Alfredo Martínez de Hoz, bien se podría postular que Córdoba fue la capital de la dictadura cívico-militar.

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